jueves, 1 de octubre de 2026

CAVIAR

 

EL MEJOR CAVIAR DE KIEV 
Galería de imágenes 

Párrafos de mi libro INOLVIDABLES, pág. 85. Ed. Círculo Rojo

Kiev, Ucrania, 17 de mayo de 2015. 

Pienso en ella siempre que muestran la guerra de Ucrania en los noticieros, con esas macabras imágenes de terror y destrucción. Hace una década, estando de visita con mis buenos colegas Íñigo y Mabrouk, tomamos la costumbre de desayunar café con caviar. Resultaba un poco excéntrico pero delicioso, sobre todo cuando se trataba de las latas redondas que vendía la señora Ivanna a precio de saldo, en el mercado Besarábsky, pleno centro de la capital ucraniana

Pese al ambiente bélico que se palpaba en la atmósfera, este recorrido por Ucrania tuvo muchos momentos gratos plagados de pequeños placeres mundanos. Desde luego no cambio de desayunos como los de Kiev ni por todo el oro del mundo; es lo que nos suele pasar a los paletos al más mínimo asomo de lujo al alcance de nuestras manos. Nos lanzamos compulsivamente al atracón por unos pocos euros, porque los precios de estos manjares parecen de saldo cuando pagas en grivnas, moneda local (…)

Comenzaba temprano la animación de los puestos de frutas, verduras, quesos, especies, pescados ... Los tenderos pregonaban airadamente los productos recién traídos. Y allí estaba ella cada día, su figura garbosa y una permanente sonrisa siempre gentil. Con sus buenos años a cuestas pero irradiando energía, aquella mujer atraía no solo por las delicias enlatadas de huevas de toda Eurasia central que vendía, sino por esa apariencia dulce de señora de las campiñas cerealistas que atraviesa el río Dniéper en su lento fluir al mar Negro. Hasta el delantal azul que llevaba ceñido le quedaba elegante.

Acudíamos de mañanita al pequeño puesto de la zona central del mercado, cuya vitrina brillaba repleta de latas resplandecientes del mejor caviar de esturión, ruso, rojo, negro, de todos los ríos y lagos del este de Europa y el centro de Asia. Esa huevas delicadas y finas de delicioso sabor marino, untuoso e intensamente cremoso. Creo que comí más Caviar que el que comeré el resto de mi vida (…).