La carretera de la Tristeza
La Nacional N-501 une Plasencia con Madrid. Con regularidad, cada vez que tengo que salir de La Vera para dirigirme a la capital, prefiero tomar esta carretera antes que la autopista A-5, porque me gusta transitar por los pequeños pueblos y los bellos bosques que pueblan los montes verdes que va recorriendo, sosegadamente, con poco tráfico, sin apenas camiones. Para mí, es una ruta más sugerente y segura, con decenas de bares y pequeños restaurantes donde hacer un alto en el camino y reponer fuerzas.
Sin embargo, en estas pasadas semanas, el diablo del fuego se apoderó de la región como una vorágine, con especial saña, particularmente en las zonas altas del Tiétar, hasta la sierra de Madrid, obligando a muchas de sus tranquilas poblaciones a evacuar y abandonar su casas, fincas, cultivos y ganados. Han sido unos días trágicos que sus gentes irán superando lentamente, con esfuerzo, con resignación, y estoy seguro de que en un tiempo volverá a ser la “ruta de la belleza” que siempre fue.



















